En 2016, nacieron dos niñas, Abby y Erin, en Carolina del Norte. Eran gemelos, pero no normales: sus cabezas estaban fusionadas. La condición era tan compleja que incluso la medicina dudaba en intervenir. Y aún así nacieron. Y sobrevivieron.Accesorios para bebés gemelos.
La madre, Anne Delaney, fue diagnosticada cuando tenía once semanas de embarazo. Los médicos fueron honestos: recomendaron interrumpir el embarazo.
La fecha límite estaba todavía muy lejos y las dificultades que nos aguardaban eran enormes. Pero Anna se negó.

A las 27 semanas fue ingresada en el hospital para intentar prolongar el embarazo. Pero en la trigésima semana comenzaron las complicaciones y los médicos se vieron obligados a realizar una cesárea de urgencia.
Las niñas nacieron prematuras, pequeñas, débiles y fusionadas. Accesorios para bebés gemelos
Los médicos dijeron que hay una posibilidad: sólo el 2% de estos niños sobreviven hasta el punto en que pueden ser operados.
E increíblemente, Abby y Erin eran parte de ese 2%. Después de meses de observaciones, pruebas y consultas, se decidió que la operación podía realizarse. Pero el riesgo era enorme.
Anne estuvo de acuerdo. Sea cual sea el resultado, lo principal es intentar dar a cada niña su propio destino.Accesorios para gemelos recién nacidos
El 6 de junio de 2017, casi un año después del nacimiento, comenzó la operación. Duró 11 horas. Erin fue la primera en separarse; La estructura de su cráneo era más simple.
Con Abby, los médicos tuvieron que luchar por cada milímetro de tejido, cada vaso. Las chicas sobrevivieron.

Cinco meses después, Erin y Abby regresaron a casa. Ha comenzado una nueva etapa: la rehabilitación.
Hoy se cumplen 7 años de aquella fatídica operación. Abby y Erin están vivas. Están creciendo. Pero no fue fácil: les diagnosticaron retraso mental.
No hablan, pero sonríen voluntariamente y juegan con otros niños. A pesar del diagnóstico, están socializados.
Erin aprendió a caminar a la edad de cinco años. Abby todavía puede mantenerse en pie agarrada de las manos de su madre, pero todavía no puede moverse por sí sola. La familia espera que, aunque sea lentamente y a su manera, Abby logre salir adelante.







